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La mañana del domingo 11 de enero, vecinos de Quinta Normal reportaron un inquietante hallazgo en la esquina de Lourdes con Andes de Violeta Parra: una gallina de color café, sin cabeza, abandonada en la vía pública. El hecho habría ocurrido durante la madrugada en un sector mixto de cités, bodegas, viviendas y pequeños almacenes, lo que provocó sorpresa, preocupación y una rápida circulación de imágenes entre residentes del barrio.
Para la comunidad, no se trata solo de un episodio aislado, sino de una escena que rompe la tranquilidad cotidiana y reabre un debate que ya se ha instalado en otros puntos de Santiago. En los últimos años se han registrado apariciones similares en distintas comunas, muchas de ellas asociadas —según denuncias ciudadanas y registros en redes sociales— a prácticas rituales de origen afrocaribeño, como la santería o el Palo Mayombe, tradiciones que, en algunos casos, incluyen ofrendas y sacrificios de aves como parte de ceremonias espirituales.
En particular, el Palo Mayombe trabaja con la invocación de espíritus y, de acuerdo con quienes lo practican, el desecho de restos animales en espacios públicos cumpliría la función simbólica de “llevarse” energías negativas. Sin embargo, para la mayoría de los vecinos, estas escenas resultan perturbadoras y difíciles de comprender, especialmente cuando involucran posible maltrato animal y la exposición de restos biológicos en lugares de uso común.
Rescatistas y activistas por el bienestar animal han venido alertando sobre un fenómeno que no es nuevo. Desde noviembre de 2023, personas como María Cueto han documentado casos recurrentes de gallinas mutiladas o decapitadas, encontradas en bolsas, contenedores o veredas, muchas veces acompañadas de velas, alimentos o mensajes. A partir de mediados de 2025, estos hechos alcanzaron cobertura en medios nacionales, instalando una discusión pública sobre maltrato animal, salud pública y convivencia intercultural.
En una sociedad como la chilena, de tradición mayoritariamente católica y conservadora, la reiteración de estos hallazgos genera miedo, rechazo e impotencia entre los vecinos, que ven alterado su entorno inmediato. Al mismo tiempo, el fenómeno expone tensiones culturales propias de una ciudad diversa: el respeto a la libertad religiosa por un lado y, por otro, la obligación legal y ética de proteger a los animales y el espacio público.
Cabe recordar que en Chile el maltrato animal y el abandono de restos biológicos constituyen infracciones graves, sancionadas por la legislación vigente —incluida la Ley 21.020 de Tenencia Responsable—, por lo que estos hechos deben ser investigados y denunciados.
Hasta ahora, no se han informado acciones inmediatas de las autoridades respecto de este caso en Quinta Normal. El Diario El Carrascal invita a la comunidad a entregar antecedentes, fotografías o registros que puedan ayudar a esclarecer lo ocurrido y recuerda que proteger a los animales y el espacio común es una responsabilidad de todos.





