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Mientras la Región Metropolitana avanza hacia sistemas integrados de videovigilancia con miles de dispositivos conectados, la realidad de Quinta Normal abre preguntas sobre cobertura, coordinación y efectividad.
La seguridad pública en la región está dando un giro hacia la integración tecnológica. Con más del 60% de los municipios operando bajo plataformas como Genetec, el objetivo es claro: pasar de sistemas fragmentados a redes inteligentes capaces de monitorear en tiempo real y coordinar respuestas entre distintas comunas.
El ejemplo más concreto de esta evolución es el Sistema Integrado de Teleprotección con Inteligencia Artificial (SITIA), impulsado junto a la Subsecretaría de Prevención del Delito. Este ecosistema ya integra más de 2.000 cámaras en 20 comunas de la región, entre ellas Renca, Independencia, Lo Prado, Quinta Normal, Santiago, Estación Central, Providencia y Vitacura, además de autopistas concesionadas y centros comerciales.
A esto se suma la sala CEGIR del Gobierno Regional Metropolitano, que permite centralizar el monitoreo y articular información entre distintas comunas bajo una misma plataforma.
Sin embargo, al aterrizar estos avances en la realidad local, surgen matices. Según información obtenida vía transparencia, Quinta Normal cuenta actualmente con 42 puntos de televigilancia, compuestos por 3 cámaras cada uno (1 PTZ y 2 bullet), sumando un total de 126 cámaras operativas.
Aquí aparece la principal tensión: aunque la comuna forma parte de un ecosistema regional integrado, su capacidad instalada sigue siendo acotada en comparación con el despliegue metropolitano. Es decir, estar dentro del sistema no necesariamente implica contar con una cobertura robusta ni homogénea.
“Una ciudad que implementa videovigilancia inteligente no solo mejora la seguridad, sino que adquiere una herramienta poderosa para entender lo que ocurre en su territorio”, señaló Jorge Martínez, Director Regional de Ventas de Genetec.
La pregunta de fondo entonces cambia de eje: no es solo si Quinta Normal está integrada, sino en qué condiciones lo está. ¿Con suficiente infraestructura? ¿Con capacidad de respuesta acorde a las necesidades del territorio?
En un contexto donde la seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones vecinales, el desafío no solo es participar de estas redes, sino hacerlo en condiciones que permitan resultados concretos. De lo contrario, la integración podría terminar siendo más formal que efectiva, manteniendo brechas entre comunas con distintos niveles de cobertura y recursos.
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Quintanormalino, Co-fundador de “El Carrascal”.


