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En el marco del We Tripantu, el dirigente mapuche e integrante de la Misión Permanente Mapuche ante la ONU abordó con El Carrascal los desafíos de su pueblo, la relación con el Estado chileno, la deuda histórica derivada del Tratado de Tapihue y el rol que deben asumir las nuevas generaciones.
Este 21 de junio, comunidades mapuches de todo Chile celebrarán el We Tripantu, la festividad que marca el inicio de un nuevo ciclo de la naturaleza y la renovación espiritual para el pueblo mapuche.
En este contexto, El Carrascal conversó con Diego Ancalao, dirigente mapuche e integrante de la Misión Permanente Mapuche ante la ONU, quien reflexionó sobre el significado de esta fecha, la situación actual de los pueblos originarios y los desafíos políticos, sociales y culturales que enfrenta el pueblo mapuche.
“Somos producto de siglos de resistencia”
Ancalao se definió como miembro de una comunidad mapuche y señaló que su vida ha estado marcada por la defensa de los derechos de su pueblo.
“Soy producto justamente de cientos de años de lucha por sobrevivir como pueblo, por sobrevivir culturalmente. Toda mi vida he estado vinculada a la recuperación y defensa del territorio mapuche”, afirmó.
A su juicio, la historia del pueblo mapuche ha estado marcada por una constante lucha por mantener su identidad, cultura y formas de vida frente a distintos procesos históricos.
Los desafíos pendientes
Consultado sobre los principales desafíos que enfrenta actualmente el pueblo mapuche, Ancalao sostuvo que existen tres grandes tareas pendientes.
La primera, explicó, es la recuperación de los derechos políticos y territoriales; la segunda, el fortalecimiento de los derechos colectivos que permitan a las comunidades desarrollarse en sus propios territorios; y la tercera, avanzar en el reconocimiento internacional de los derechos del pueblo mapuche.
“El pueblo mapuche ha sido empobrecido durante más de un siglo. No puede existir un país donde los sectores más pobres sigan siendo los pueblos originarios”, señaló.
Asimismo, afirmó que persisten desigualdades económicas y sociales que afectan particularmente a las comunidades indígenas, especialmente en materia de ingresos, acceso a oportunidades y desarrollo territorial.
La identidad mapuche en el siglo XXI
Respecto de las nuevas generaciones, Ancalao rechazó la idea de que la identidad mapuche dependa únicamente de símbolos externos o expresiones folclóricas.
“La identidad no pasa por la ropa o por la apariencia. El desafío es mantener la conciencia de pertenecer a un pueblo y una cultura”, indicó.
En ese sentido, llamó a los jóvenes mapuches a aprovechar las herramientas de la educación, la tecnología y el conocimiento moderno para fortalecer el desarrollo de sus comunidades.
“Así como Lautaro aprendió a utilizar el caballo de los conquistadores y lo transformó en una herramienta para defender a su pueblo, hoy debemos aprender a utilizar las herramientas del mundo moderno para nuestro propio desarrollo”, sostuvo.
We Tripantu: el inicio de un nuevo ciclo
Sobre la celebración que se desarrollará este 21 de junio, Ancalao explicó que el We Tripantu representa mucho más que un año nuevo.
“El We Tripantu es el inicio de un nuevo ciclo. Es la renovación de la naturaleza y también de las personas. Es un momento para reflexionar, agradecer y prepararse para lo que viene”, explicó.
Según señaló, esta celebración es compartida por diversos pueblos originarios del Cono Sur y se encuentra vinculada al renacer de la naturaleza tras el solsticio de invierno.
Para el dirigente, esta fecha también constituye una oportunidad para que la sociedad chilena conozca y valore el patrimonio cultural de los pueblos originarios.
Críticas a la relación entre el Estado y el pueblo mapuche
Uno de los aspectos más críticos de la entrevista estuvo relacionado con la relación entre el Estado chileno y el pueblo mapuche.
Ancalao sostuvo que históricamente ha existido una relación desigual y afirmó que muchas de las demandas territoriales y políticas de las comunidades han sido enfrentadas mediante mecanismos policiales y judiciales.
A su juicio, las reivindicaciones mapuches suelen entrar en conflicto con importantes intereses económicos presentes en el sur del país, especialmente aquellos vinculados a las industrias forestales, energéticas y extractivas.
“Hay comunidades que reclaman territorios que consideran ancestrales y muchas veces la respuesta termina siendo la judicialización o la criminalización de sus demandas”, manifestó.
El Tratado de Tapihue y la deuda histórica
Durante la conversación, Ancalao también abordó el significado que tiene para el pueblo mapuche el Tratado de Tapihue de 1825.
Según explicó, dicho acuerdo constituye uno de los elementos centrales para comprender el origen del conflicto entre el Estado chileno y el pueblo mapuche.
“El problema mapuche es un problema político porque se originó en la vulneración de un tratado”, afirmó.
A su juicio, la denominada “deuda histórica” surge precisamente de los compromisos que, según su interpretación, fueron incumplidos por el Estado durante el proceso de ocupación de los territorios mapuches en el siglo XIX.
El desafío político de las nuevas generaciones
Ancalao también se refirió al papel que deben desempeñar los jóvenes mapuches en la política y en los espacios de toma de decisiones.
Según indicó, uno de los principales problemas que enfrenta actualmente el pueblo mapuche es la falta de poder político efectivo.
“Un pueblo de más de dos millones de personas no puede seguir sin representación propia”, afirmó.
En ese contexto, planteó la necesidad de fortalecer mecanismos de participación y representación que permitan a las comunidades influir directamente en las decisiones que afectan su desarrollo y sus territorios.
Un llamado a la unidad
Al finalizar la entrevista, el integrante de la Misión Permanente Mapuche ante la ONU envió un mensaje a los vecinos de Quinta Normal y a los lectores de El Carrascal.
“Debemos buscar aquello que nos une y no aquello que nos divide”, expresó.
Para Ancalao, el reconocimiento de la diversidad cultural y el respeto mutuo son elementos fundamentales para construir una sociedad más inclusiva.
En vísperas del We Tripantu, su llamado fue a valorar las raíces indígenas presentes en la historia de Chile y comprender que el diálogo y el entendimiento son herramientas esenciales para avanzar hacia una convivencia más justa entre todos los pueblos que habitan el país.
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