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La Navidad suele ser sinónimo de encuentro, abrazos y unidad familiar. Sin embargo, para miles de niños y niñas en Chile, estas fechas están marcadas por la tristeza, la ausencia y el dolor emocional. En muchos casos, el conflicto parental tras una separación se agudiza en celebraciones como Nochebuena, transformando a los hijos en las principales víctimas de disputas que no les corresponden.
Cuando uno de los padres obstaculiza de manera intencional el vínculo con el otro, vulnerando la conocida Ley Amor de Papá, no solo se infringe una norma legal, sino que se provoca un profundo daño emocional en los niños. Muchos de ellos no pueden compartir con sus padres momentos tan simples y significativos como abrir regalos juntos, abrazarse, reír, jugar o cenar en familia.
Para los padres separados que ven impedido el contacto cotidiano con sus hijos, el dolor ya es intenso. Pero en fechas como Navidad, este sufrimiento se profundiza hasta volverse casi indescriptible. Y lo más grave es que esta desconexión forzada impacta directamente en el bienestar emocional de los propios niños, generando heridas que pueden acompañarlos durante toda la vida.
En este contexto, la Agrupación Amor de Papá ha desarrollado una serie de mini campañas de alto impacto en redes sociales —como “Juguetes que sufren”, “Mamitas Pascueras”, “¿Sólo se lamentará?”, “Pascuero Superpoderoso” y “Papá, ¿ya hiciste todo?”— con el objetivo de visibilizar esta realidad, empoderar a los padres afectados y promover la búsqueda de orientación jurídica y psicológica. Estas iniciativas se difunden a través de Instagram (@amordepapaoficial), X (@amordepapa) y Facebook (Amor de Papá).
Desde la agrupación recalcan la importancia de informarse, asesorarse y diseñar una estrategia legal, apoyándose en especialistas, para revertir estas situaciones mediante las herramientas que entrega la Ley Amor de Papá. Quienes requieran apoyo pueden escribir a reservas@leyamordepapa.cl o contactar vía WhatsApp al +56 9 5138 7537.
El daño emocional silencioso
Especialistas en psicología infantil advierten que impedir el contacto de un niño con un padre apto y no violento provoca consecuencias emocionales graves. Tristeza, rabia, ansiedad, miedo y sentimientos de culpa son algunas de las emociones más frecuentes. Muchos niños llegan incluso a creer que son responsables del conflicto o de la ausencia del progenitor.
La falta de un padre en fechas clave como Navidad no se compensa con regalos materiales. Lo que los niños necesitan es tiempo de calidad, contención y seguridad emocional. La alienación parental , cuando se distorsiona la imagen del otro progenitor, genera confusión, lealtades divididas y una profunda sensación de abandono.
Un derecho fundamental vulnerado
La legislación chilena y el derecho internacional son claros: los niños tienen derecho a mantener una relación directa y regular con ambos padres, salvo que exista un riesgo para su bienestar. El interés superior del niño debe estar por sobre cualquier conflicto entre adultos.
La Ley Amor de Papá establece que el progenitor custodio no debe obstaculizar este vínculo. Cuando se incumple el régimen de relación directa y regular, la ley contempla acciones judiciales para hacerlo cumplir e incluso para modificarlo, siempre priorizando el bienestar del menor.
Consecuencias a largo plazo
La interferencia parental sostenida puede provocar efectos duraderos: depresión infantil, problemas de conducta, baja autoestima y dificultades en el desarrollo emocional. Los expertos coinciden en que “el divorcio es de los padres, no de los hijos”, y que ambos progenitores siguen siendo padres para siempre.
Una épica de amor paterno
La Agrupación Amor de Papá nació del dolor y la experiencia personal de su fundador, David Abuhadba, quien luchó durante más de una década en tribunales tras sufrir la alienación parental respecto de su hijo. Esa vivencia dio origen a un movimiento que trascendió fronteras y logró un hito histórico en Chile: modificar el Código Civil y dar vida a la Ley N°20.680, promulgada el 21 de junio de 2013.
Esta ley introdujo el principio de corresponsabilidad parental, eliminó la preferencia materna automática, promovió la igualdad de derechos y deberes, priorizó el interés superior del niño y consagró, además, el derecho de los menores a mantener vínculo con sus abuelos.
Hoy, en fechas tan sensibles como la Navidad, la agrupación hace un llamado a la reflexión: los hijos no pueden ser utilizados como instrumentos de castigo o revancha. Garantizar su derecho a amar y ser amados por ambos padres es una responsabilidad legal, ética y humana que no admite excusas.
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Quintanormalino, Co-fundador de “El Carrascal”.


