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Este 4 de septiembre se cumplen 40 años del asesinato de Marisol de las Mercedes Vera Linares, joven de 22 años, estudiante de Pedagogía en Castellano en la Universidad de Tarapacá y vecina de Quinta Normal, víctima de la represión ejercida durante la dictadura cívico-militar.
En el marco de la Décimo Cuarta Jornada de Protesta Nacional de 1985, fuerzas militares y policiales asesinaron a diez personas en Santiago. Una de ellas fue Marisol Vera, quien participaba en una barricada en calle Mapocho con Ingeniero Lloyd, en Quinta Normal. Según el Informe Rettig, una camioneta con uniformados abrió fuego contra los manifestantes, alcanzando a Marisol con un disparo mortal en la esquina de Mapocho con Sergio Valdovinos. El informe concluye que los agentes del Estado hicieron un uso excesivo de la fuerza, vulnerando su derecho a la vida.
El recuerdo de Marisol se mantiene vivo entre quienes la conocieron. Su compañera de carrera en la UTA, Alejandra Flores, expresó:
“Con Marisol, más allá de ser compañeras de carrera, éramos amigas. Nuestras raíces proletarias, historias de esfuerzos familiares para poder estudiar, las primeras en poder llegar a la universidad, era un orgullo para nuestras familias y fue un punto de unión entre nosotras. También nos unieron las luchas y sueños por cambiar el estado de situación política, económica y social restringida y discriminatoria que vivíamos en dictadura, por un Estado social más justo y con mayor dignidad para las personas. Nos arrebataron su joven vida, pero los ideales y convicciones siguen intactos con Marisol en la memoria.”
En el contexto de los 50 años del golpe de Estado, se inauguró un mural en homenaje a mujeres mártires y luchadoras por la libertad, donde la figura de Marisol Vera ocupa un lugar especial, como símbolo de resistencia y memoria en Quinta Normal.
Recordar su historia no solo es un acto de justicia y memoria, sino también un llamado a mirar hacia el futuro con unidad y dignidad. Como señala el espíritu de las conmemoraciones: “El trabajo de la memoria es importante, pero más aún lo es sanar las heridas, perdonar y construir una comuna y un país sin divisiones ni extremos, recordando siempre que somos seres humanos que compartimos esta tierra en este tiempo que nos toca vivir.”
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