3 de diciembre: Inclusión más allá de la Teletón

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Cada 3 de diciembre, el Día Internacional de las Personas con Discapacidad vuelve a poner sobre la mesa un tema que, aunque pareciera presente en nuestras conversaciones, todavía está lejos de instalarse plenamente en nuestras prácticas cotidianas. Y este año, la fecha llega apenas días después de una nueva Teletón, ese evento masivo que moviliza al país y que nos recuerda, al menos por un fin de semana, la existencia de miles de familias que viven la discapacidad en primera persona.

Pero pasada la transmisión, bajados los escenarios y guardadas las alcancías, la pregunta que debemos hacernos como comuna es simple, directa y urgente: ¿qué ocurre el resto del año?

En Quinta Normal la discapacidad es una realidad concreta. La vemos en nuestros barrios, en nuestros centros de salud, en los trayectos diarios a la feria, en las salas de clases. La viven madres que empujan coches adaptados en veredas rotas; adultos mayores que deben elegir entre salir o quedarse en casa porque el transporte no siempre está a la altura; jóvenes que buscan estudiar o trabajar, pero encuentran puertas que se abren solo a medias.

La Teletón nos emociona, nos convoca y nos inspira. Pero no puede ser la única instancia donde hablemos de inclusión. La inclusión real no se construye en 27 horas, sino en 365 días, con decisiones públicas y comunitarias que generen un entorno más justo y accesible.

La comuna, por cierto, ha avanzado: programas municipales de apoyo, actividades integradoras, espacios que se han ido adaptando y una creciente conciencia vecinal respecto al trato digno. Sin embargo, los desafíos siguen ahí: veredas que deben mejorarse, establecimientos que necesitan accesibilidad universal, trámites que deben simplificarse, y oportunidades laborales que todavía no llegan a todos.

El 3 de diciembre nos invita a mirar esta realidad con honestidad. A reconocer que, aunque la solidaridad televisiva es valiosa, el compromiso permanente debe surgir desde cada barrio, desde cada institución local, y desde cada uno de nosotros como comunidad.

Porque la inclusión no es un gesto; es un derecho. Y una comuna que realmente se preocupa de sus vecinos es aquella que trabaja día a día para derribar las barreras físicas, sociales y culturales, que aún persisten.

La Teletón termina, pero la vida de quienes viven con discapacidad continúa. Y es ahí, en ese cotidiano muchas veces invisible, donde Quinta Normal tiene la oportunidad y la responsabilidad de demostrar que es una comuna que no deja a nadie atrás.

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