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La entrada en vigencia de la nueva Ley de Copropiedad Inmobiliaria ha generado múltiples dudas en comunidades y condominios de Quinta Normal, especialmente respecto a la actualización obligatoria de los reglamentos internos, cuyo plazo máximo vence el 9 de enero de 2026. Para abordar este tema, conversamos con Victoria Ortega, administradora de edificios y comunidades, quien entregó una mirada clara y práctica sobre los cambios que introduce la normativa y los desafíos que enfrentan hoy las comunidades.
Victoria Ortega es técnico en administración de empresas y se desempeña como administradora independiente de condominios, trabajando directamente con edificios y conjuntos residenciales. Su experiencia se ha construido principalmente “en terreno”, apoyando comunidades con problemas de convivencia, desorden administrativo y falta de cumplimiento legal.
“He trabajado con comunidades de distintos tamaños, muchas con alta rotación de residentes y conflictos acumulados. Mi foco ha sido ordenar, transparentar y profesionalizar la gestión comunitaria”, explica.
Cambios clave de la nueva ley
Según Ortega, la nueva Ley de Copropiedad representa un avance significativo respecto de la normativa anterior, ya que moderniza la administración de las comunidades, establece mayores exigencias de transparencia y reconoce que la administración no es solo un tema contable, sino también social y comunitario.
“Hoy se clarifican los roles, se regulan mejor las sanciones, el uso de espacios comunes, la seguridad y la participación de los copropietarios. Además, se exige actualizar los reglamentos internos, algo que muchas comunidades han postergado por años”, señala.
La importancia de actualizar el Reglamento Interno
Uno de los puntos centrales de la nueva ley es la actualización obligatoria del reglamento interno, documento que regula la convivencia diaria. Para Victoria Ortega, este proceso es fundamental.
“El reglamento es la base de la convivencia. Muchas comunidades siguen rigiéndose por normas antiguas que no reflejan la realidad actual ni la nueva ley. Actualizarlo permite prevenir conflictos, proteger derechos y establecer deberes claros”, afirma.
No cumplir con esta obligación dentro del plazo legal puede traer consecuencias importantes. “Las comunidades quedan en incumplimiento, lo que dificulta fiscalizaciones, la aplicación de sanciones y genera conflictos sin respaldo normativo”, advierte.
¿Qué debe incluir un reglamento actualizado?
Entre los aspectos que sí o sí deben incorporarse se encuentran:
- Uso de espacios comunes
- Horarios y ruidos molestos
- Seguridad
- Tenencia responsable de mascotas
- Normas de convivencia
- Régimen de sanciones y multas
- Procedimientos claros para asambleas y toma de decisiones
“Regular los procedimientos es tan importante como las normas mismas. Eso da transparencia y justicia en la administración”, explica.
Rol de comités y copropietarios
La administradora destaca que el éxito del proceso depende de la participación activa de los comités de administración y de las asambleas de copropietarios.
“El comité debe liderar junto al administrador, informar y orientar. Las asambleas son el espacio donde se discute y se aprueba el reglamento. Sin participación, estos cambios no funcionan”, enfatiza.
Errores frecuentes y buenas prácticas
Entre los errores más comunes que observa en las comunidades, Victoria menciona la postergación de decisiones, la falta de actualización de documentos y la escasa comunicación.
“Muchas veces los problemas no son económicos, sino de gestión y organización”, señala. Como recomendación, destaca la transparencia, el orden y la comunicación permanente desde la administración, y la participación e información desde los vecinos.
Un mensaje para Quinta Normal
Finalmente, Victoria Ortega hace un llamado a las comunidades de Quinta Normal a enfrentar la nueva ley como una oportunidad.
“Esta ley no es una amenaza, es una herramienta para mejorar la convivencia y ordenar la administración. Anticiparse, informarse y trabajar de forma colaborativa es clave para construir comunidades más justas, seguras y bien administradas, especialmente en una comuna con fuerte vida comunitaria como Quinta Normal”, concluye.
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