Andrés Calfuqueo y el Wiñol Tripantu: “Todos formamos parte de los mismos ciclos de la naturaleza”

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El cientista político y dirigente mapuche reflexiona sobre el Año Nuevo Indígena, la cosmovisión de su pueblo y los desafíos de mantener viva la identidad mapuche en las ciudades.

Con la llegada del solsticio de invierno, muchas comunidades mapuche en Chile se preparan para celebrar el Wiñol Tripantu, también conocido como We Tripantu, una de las fechas más significativas de su calendario cultural y espiritual. Se trata del solsticio de invierno, que este año ocurrirá el 21 de junio, será el inicio de un nuevo ciclo de la vida, marcado por la renovación de la naturaleza y el retorno gradual de la luz.

En conversación con El Carrascal, el cientista político y dirigente comunitario Andrés Calfuqueo Olmedo compartió su visión sobre esta celebración ancestral, la cosmovisión mapuche y los desafíos que enfrenta actualmente su pueblo.

Calfuqueo, de 26 años, posee identidad territorial Lafkenche de Remeco, entre Nueva Imperial y Carahue, aunque nació y creció en la comuna de Cerro Navia. Actualmente desarrolla trabajo territorial y comunitario en dicha comuna.

“Ser mapuche es una parte fundamental de mi identidad; es una responsabilidad con mi historia, mi lof y con los desafíos actuales”, señala.

Respecto al significado del Wiñol Tripantu, explica que esta celebración coincide con el solsticio de invierno, momento en que la naturaleza inicia un nuevo proceso de renovación.

“Para nosotros es un momento de reflexión, agradecimiento y renovación espiritual. Nuestros antepasados observaron los ciclos naturales y comprendieron que toda la vida sigue procesos de renovación y equilibrio”, comenta.

Uno de los conceptos centrales de la cultura mapuche es la estrecha relación entre las personas y la naturaleza. Según Calfuqueo, esta visión puede resumirse en la idea de que los seres humanos son parte del entorno natural y no sus dueños.

“Todo está conectado: la tierra, el agua, los bosques, los animales y las personas. El kume mongen o bien vivir significa mantener ese equilibrio y respeto mutuo”, explica.

La naturaleza ocupa un lugar fundamental dentro de esta cosmovisión. La tierra, el agua y los bosques son considerados fuentes de vida, conocimiento y espiritualidad. “La tierra nos entrega la energía que necesitamos y nos conecta con nuestras ceremonias y tradiciones”, agrega.

Entre los valores que el pueblo mapuche transmite de generación en generación destacan el respeto por los mayores, la solidaridad, el sentido comunitario y el cuidado del entorno. Asimismo, resalta la importancia del kimün o sabiduría compartida como herramienta para fortalecer a la comunidad.

Consultado sobre los desafíos actuales para mantener viva la identidad mapuche, Calfuqueo señala que uno de los principales es la transmisión cultural.

“Muchas familias vivieron procesos de migración y discriminación que afectaron la lengua y las tradiciones. Hoy debemos revitalizar nuestra identidad mediante la educación, la participación comunitaria y el aprendizaje del mapuzungun”, sostiene.

El dirigente también enfatiza que la sociedad chilena debe comprender que la realidad mapuche es diversa y dinámica.

“El pueblo mapuche no es una realidad única ni homogénea. Existen distintas formas de vivir la identidad mapuche tanto en sectores rurales como urbanos. Nuestra cultura está viva, evoluciona y aporta valores importantes para enfrentar desafíos actuales como la convivencia y el cuidado del medio ambiente”, afirma.

Finalmente, envió un mensaje a los vecinos de Quinta Normal y a los lectores de El Carrascal en el marco de este nuevo ciclo.

“El Wiñol Tripantu nos invita a detenernos, reflexionar, renovar y equilibrar nuestras energías. Más allá de nuestras diferencias culturales, todos formamos parte de los mismos ciclos de la naturaleza. Que este nuevo tiempo nos encuentre con más respeto, más diálogo y más compromiso con nuestras comunidades y con el entorno que compartimos”.

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