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La alcaldesa de Quinta Normal, Karina Delfino, reaccionó a la detención de Nicolás Maduro con una declaración tan breve como cómoda. En un mensaje en X, apeló al Derecho Internacional, al diálogo y a la soberanía, pero evitó cuidadosamente nombrar al régimen responsable de la crisis venezolana.
“Nunca es buena una acción militar como salida a una crisis política”, escribió. Lo que no dijo resulta más elocuente: no hubo una sola palabra sobre la dictadura de Maduro, ni sobre los años de persecución, pobreza y éxodo forzado que hoy explican por qué miles de venezolanos viven en Quinta Normal, en todo Chile y el mundo.

La omisión es aún más llamativa considerando que el Partido Socialista, tienda política de la alcaldesa, ha sido crítico del régimen venezolano. Aquí, en cambio, Delfino optó por una neutralidad selectiva que termina relativizando el drama que viven muchos de sus propios vecinos.
Cuando una autoridad comunal prefiere el discurso genérico antes que la claridad moral, el mensaje que se transmite es claro: mejor no incomodar, aunque eso signifique invisibilizar a quienes huyeron del autoritarismo.
En comunas con alta población migrante, el silencio no es prudencia.
Es distancia.
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Quintanormalino, Co-fundador de “El Carrascal”.


